Juana Mariño, del infierno al cielo
- 30 sept 2017
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Juana Mariño a sus 62 años goza de una vejez tranquila comparada con su juventud, debido a que esta estuvo rodeada de drogas y decisiones apresuradas debido a su estilo de vida despreocupado y vegetariano. Este estilo de vida tiene su fin cuando conoce a Dios, del cual afirma, lo adoptó como el padre amoroso que siempre deseo.

Hableme de su infancia ¿cómo era la relación con sus padres y sus hermanos?
Soy la menor y única mujer de tres hermanos, era la niña consentida, mi mamá era la mujer más linda y mi mejor amiga. Mi papá aunque decía amarme, era distante, un padre que nos proveía todo. En resumidas cuentas, todo era dinero.
Mi hermano mayor se llamaba Rodrigo y siempre me protegía. El otro, Pablo Enrique no me pasaba, le quité el puesto, siempre me pegaba y no me permitía tocarle ni un carrito, al crecer cada uno vivió aparte. Rodrigo murió cuando yo tenía 9 años y Pablo vivió muchos años en Europa con mi madre después de su divorcio.
¿Crees que la marihuana llegó a llenar, en su momento, el vacío que sentías?
Sí, creía que era mi compañía, mi refugio, que bruta. Y la marihuana es relajante, pero hasta el punto de pasar muchos años relajada, sé que casi todo el mundo consume marihuana y hasta la sociedad la acepta en silencio, pero muchas veces esta es una puerta que se abre a otras experiencias más fuertes, ya tú te imaginas: ácido, popper, pepas y otra sintéticas que no conozco. Yo no metí más nada, pero con esto no más fue mi desgracia durante 40 años.
¿Estuviste casada en algún momento? Claro, a los 20 años y 3 semestres de comunicación social, creería que tomé esta decisión gracias a la soledad, la indiferencia de mis padres. A estas alturas mi mama vivía en Europa.
¿Por qué no te fuiste con ella? Yo había estado viviendo con ella allá, pero yo quería estudiar en la universidad, amaba mi país y quería trabajar en radio. Pero entré en desesperación y deseos de morir.
¿En qué país viviste en Europa y durante cuánto tiempo? En Inglaterra e Italia duramos un año y medio. En ese tiempo aprendí a valerme por mi misma, aprendí inglés, adquirí cultura en Italia, arte, música, etc. Pero lo que más valoré fue mi país, el mejor del mundo, con muchos errores pero el mejor. Yo creo que cuando Dios hizo el edén pensó en Colombia, por eso me devolví.
¿Cómo fue tu vida de casada?
¡Terrible! Me fui con un chico que era mochilero y tartamudo, la universidad estaba pasando un tiempo difícil, huelgas, etc. Yo me dediqué al mundo espiritual y el fulano era yogui. Me fui con él a los 8 días de conocernos, supuestamente no metía nada, pero metía de todo y yo dure 9 años y cuatro hijos para darme cuenta.
¿Cómo sustentaban ese hogar?
Él trabajaba, cuando nos separamos yo me puse a estudiar textiles en Artesanías de Colombia, compré unos telares y hacía trabajos, tejía tapices, tela cobija, etc. Por otro lado, yo me volví experta en alimentación natural, hacía pan y cuando mi hija menor decidió ir a estudiar a Bogotá tuvimos una empresa de hamburguesas de quinua y nos iba muy bien, pero ella murió y ahora ya estoy cansada.

¿Crees que terminar su casa y el trabajo en el colegio es una preparación para "jubilarte"?
Sí, eso pienso, tener ya un descanso. Pero hay un trabajo que no he realizado, y es mi forma de servir a los niños como Dios quiera. En fin, Él me guiará, sé que aún tengo que hacer algo por este país, o por algunas personas para que piensen y no se dejen enredar con espejismos de distracción como las drogas.



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